lunes, 29 de septiembre de 2008

El Teniente General Don Cándido Hernández de Velasco




Lugar destacado entre mis antepasados ilustres ocupa Don Cándido Hernández de Velasco, el abuelo de mi abuela Angelina.

Nació en Motril el 4 de Septiembre de 1846, ingresó en el Colegio de Infantería como cadete el 4 de Julio de 1862 y su carrera militar acaba el 5 de Septiembre de 1918 día en que cesa por edad (72 años) de su cargo de Capitán General de Las Islas Canarias.

La mayor parte de sus 56 años de servicio los empleó en campañas y actividades bélicas.

Obtuvo por méritos de guerra los grados de Teniente (1868 por su participación en la batalla de Alcolea, a las ordenes del General Serrano, Duque de La Torre, batalla que decidió la revolución e hizo huir a la reina Isabel II a Francia)

Capitán en 1870 por su actuación en Monte Orrio durante las guerras carlistas.

Comandante en 1874, por su actuación en la operación de las Canoas, Cuba.

Teniente Coronel en 1877, a causa de diversas operaciones llevadas a cabo en Cuba, especialmente la de la finca Pamplona el 22 de enero, en la cual fue herido de bala en su brazo izquierdo.

General de Brigada en 1896, por las múltiples acciones contra los insurrectos cubanos y muy especialmente por la del día 27 de Septiembre de Tumbas de Torrico.

General de División en 1901, en reconocimiento a los extraordinarios méritos que contrajo en la última campaña de Cuba.

El grado de subteniente lo alcanzó al graduarse de la academia y tan sólo el grado de Coronel de Infantería en 1888 lo lo consigió por antigüedad.

Finalmente el grado de Teniente General lo consigue en 1912 por sus servicios y circunstancias.

Impresionante su hoja de servicios que se refleja en los honores y condecoraciones de que fue objeto a lo largo de su vida profesional:

1875.- Medalla de la Campaña de Cuba con dos pasadores
Cruz Roja de 1ªClase del Mérito Militar
1876.- Fue declarado Benemérito de la Patria por los servicios prestados en la campaña de Cuba.
1881.- Cruz sencilla de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.
1884.- Medalla de la Guerra Civil de 1873 y 1874
1888.- Placa de la Real Orden de San Hermenegildo.
1896.- Cruz Roja de 3ªClase del Mérito Militar pensionada
1897.- Gran Cruz de san Hermenegildo.
Gran Cruz del Mérito Militar.
1898.- Gran Cruz Pensionada del Mérito Militar.
1899.- Medalla de la última campaña de Cuba, con tres pasadores.

Además recibió en 1895 el homenaje de la isla del Pinar (al sur de la Provincia cubana de Pinar del Río) que le hizo Hijo Adoptivo y le nombró Alcalde Corregidor. En 1897 los pueblos de San Diego de los Baños y de San Cristobal (Cuba) lo proclamaron Hijo Adoptivo. Así mismo Motril (España) lo declaró Hijo Predilecto en 1896.

Desempeñó los cargos militares de: Gobernador Militar de Vizcaya en 1901, Islas Canarias Orientales (Las Palmas) desde 1904 a 1916 y Capitán General de las Islas Canarias de 1916 a 1918, año en el que pasó al retiro por edad.

Lo que mejor define el personaje de mi tatarabuelo; al que evidentemente no conocí, pero que tuve la gran suerte de oir hablar de él a mi abuela Angelina con los ojos y los sentimientos de la niña que era cuando convivieron y especialmente a María Mercedes Hernández, su prima, también nieta del general y gracias a la cual su memoria continúa viva en la familia; fue su inmensa humanidad. Cuando digo "inmensa" no me refiero sólo en lo espiritual, sino también en lo físico. Era un hombre enormemente grande para la época, pues medía más de un metro noventa, algo raro en una país donde era alto el que sobrepasara el metro setenta. Debía tener un gran vozarrón y fuerte carácter, pues aún hoy en día en la familia, cuando alguien tiene un pronto poderoso, se dice que sacó el "genio motrilesco".

De su vida y milagros no voy a hablar, sólo voy a contar una anecdota que define claramente el tipo de persona que era.

El General Weyler, era Capitán General en Cuba, es decir, el superior de mi tatarabuelo Don Cándido cuando éste hizo prisioneros a los cabecillas de la independencia cubana, Juan Rius Rivera (mano derecha de Maceo y una vez muerto éste su sucesor al frente de los insurrectos) y otros, que maltrechos y heridos tras la batalla cayeron presos. Estos hechos acaecieron en 1897 meses antes de la entrega de Cuba. Informado el General Weyler de la captura, inmediatamente envió un telegrama con la orden de fusilarlos. Don Cándido se negó a hacerlo reiteradas veces, alegando que los reos estaban gravemente heridos, a pesar de la vehemente insistencia de Weyler.

Weyler ha pasado a la historia cómo uno de los personajes más sanguinarios de las guerras coloniales. Había hecho gala de ello en Filipinas y volvió a repetirlo cuando tomó el mando en Cuba, aplicando una polítca represiva y una guerra sin cuartel a sangre y fuego.

Sospecho que la enemistad entre ambos generales fue anterior a éste hecho pero a partir del mismo la animadversión mutua fue pública y notoria.

Al cabo de unos meses llega de Madrid la medalla de Oro de san Hermenegildo, junto con premios y honores concedidos por la regente María Cristina, por sus actos de servicio y heroicidades durante la última guerra de independencia cubana. Se las tiene que imponer y entregar el General Weyler y según testigos presenciales ocurrió lo siguiente:

El general Weyler estaba en el patio del palacio militar de La Habana hablando con varios generales cuando aparece el General Don Cándido Hernández de Velasco. Al verle, le espetó de malos modos "General Hernández de Velasco,sé que viene usted por lo de sus medallas y honores, pero me niego a entregarselas hasta que no aclaremos el incidente que tenemos pendiente".

Refiriendose, obviamente a su negativa a obedecer la orden de fusilar a Juan Rius y los otros insurgentes.

Weyler medía menos de un metro sesenta y mi tatarbuelo como ya he escrito, era un hombre excepcionalmente alto para la época, pues medía más de un metro noventa.

Don Cándido, dio un paso al frente en su dirección (según testigos preseniales que tuvieron que contener la respiración, parecía que lo iba a aplastar cómo a una cucaracha) y cuadrándose frente a Weyler, desde su altura y mirándolo como a un alfeñique le contestó: "Mi general, yo he venido a Cuba a luchar con honor y cómo soldado en una guerra, no he venido a asesinar moribundos como si fueran perros".

Weyler visiblemente enfadado, se dio media vuelta y se marchó. Al cabo de poco tiempo no le quedó más remedio que imponerle la medalla y entregarle os honores militares, entre los que se encontraba la unión a perpetuidad de sus apellidos y el título de Marqés de Motril.

Honores y títulos que fueron por él rechazados, motivo por el cual sus descendientes directos y acatando sus deseos nunca usaron el Hernández de Velasco como apellidos ni trataron de recuperar el título de Marqués de Motril que les hubiera correspondido.

A su muerte en 1918, el rey Alfonso XIII ordena hacerle un entierro con honores de estado en Madrid y miles de personas salieron a la calle para darle su último adios al General. Cómo última broma borbónica (esto ya son sospechas personales mías) Alfonso XIII designó a Weyler cómo su representante en el funeral. De forma que Weyler se vio obligado a rendirle honores a su más intimo enemigo.

Quizás algún día, alguien se decida a escribir un libro sobre este personaje insigne, patriota español y gran persona. Querido por todos sus coetaneos, execepto por Weyler, a quien tengo el honor de dedicarle un zapateado cada vez que piso su plaza en Santa Cruz de tenerife.

En Motril, en el edificio donde nació, hubo hasta su demolición una placa adosada que rezaba así:


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El 4 de Septiembre de 1846

Nació en esta casa el heróico e invicto GENERAL

EXCMO. SR. D. CÁNDIDO HERNÁNDZ DE VELASCO

EL ILUSTRÍSIMO AYUNTAMIENTO DE ESTA CIUDAD

Acordó rendir este tributo de admiración y respeto

a su ilustre paisano
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1º de Junio de 1899


Hoy en día, hay descendientes del General en España, México, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y no sé si me dejo alguno atrás. Cambiaré este comentario si me equivoco*, pero creo que ninguno lleva el Hernández de primer apellido, salvo dos de sus nietas aún vivas: María Mercedes y María del Carmen Hernández.

Agradecimiento especial a D.Domingo López Fernández y a Don José López Lengo de la revista "El Faro de Motril" por aportarme datos para este pequeño homenaje a mi tatarabuelo.


Juan Carlos Domínguez Siemens

* Me equivoqué, también llevan el apellido Hernandez sus bisnietas María de los Angeles Hernández Azcuaga y su hermana Georgina (La Cha) recientemente fallecida, hijas de Jorge Hernández Millares, residentes en México. De las siguientes generaciones, sólo Isabel Hernández Prat, hija de Carlos Hernandez de Resko y nieta de Carlos Hernandez Millares, residente en Las Palmas, mantiene el apellido.

5 comentarios:

Carmen dijo...

También conserva su apellido mi padre, Antonio Hernández Navarro, y sus dos hijas, una de las cuales soy yo. Gracias por este informe, el cual desconocíamos. Lo he copiado y se lo he mandado a mi padre, y éste a su hermana Carmen, la que vive en Estados Unidos.
Saludos: María del Carmen Hernánez.

Dolores dijo...

No te olvides de Dolores Gloria Medina Hernández, también bisnieta, hija de Dolores Hernandez Millares (hermana de tu abuela Angelina, de Carlos, Jorge y Mercedes)

Asociación Cultural Voluntarios de Castilla dijo...

Hola, estoy bastante interesado por varias razones en la biografía del general Hernández de Velasco,por lo que le agradezco los datos que incluye en su magnífico blog, no obstante, he de decirle que no se llevarían tan mal Weyler y el, porque fue quien le propuso para el ascenso a general, fue también quien le impuso el fajín después de abrazarle delante de todas las tropas y fue también quien incluyó su grabado en las memorias Mi Mando en Cuba. Gracias

Asociación Cultural Voluntarios de Castilla dijo...

Como continuación a mi mensaje anterior, le digo mi dirección electrónica particular para que pueda contactar conmigo es:
galan42@terra.es
Estoy escribiendo un libro sobre la participación del Regimiento Castilla 16 en la guerra de Cuba, y Don Cándido fue su coronel durante unos meses de 1896, hasta que ascendió a general de brigada, en fin, por eso, para confirmar y verificar datos que usted expone en el blogg, le ruego que contacte conmigo. Saludos cordiales

SENDERISMO dijo...

Mi nombre es Ana y vivo en Santa Cruz de Tenerife, también era mi tatarabuelo, el abuelo de mi abuelo Ángel Gallego Hernández.
Me ha gustado mucho leer tu blog.
Un saludo.